La gobernanza de la IA ya no es solo un asunto técnico. Sus efectos sobre el empleo, la información, la privacidad, las desigualdades y la concentración de poder colocan en el centro preguntas sobre derechos, capacidades estatales y participación.
El Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA impulsado por la ONU busca abordar ese desconcierto global que suele ubicar a la IA como aliada o como enemiga. El encuentro recibió el informe preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA, concebido como el primer órgano científico global en la materia. Su tarea es aportar una base de evidencia común sobre oportunidades, riesgos e impactos: desde la concentración de poder y la ampliación de las desigualdades hasta los efectos sobre el trabajo, la información y los derechos.
La misma semana se celebró el AI for Good Global Summit, organizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones junto con más de 50 agencias de la ONU y el Gobierno de Suiza. Más allá de la exhibición tecnológica, el encuentro permitió ver cómo esos desarrollos empiezan a plantear desafíos concretos para la regulación y la cooperación entre países.
Interoperar sin uniformar: una gobernanza de IA más inclusiva
Julia Pomares, cofundadora de GIDE Latin America y miembro de la Comisión Directiva de VEGA, integró el grupo de especialistas del AI Governance for Humanity Lab que elaboró el “White paper Toward Interoperability and Inclusive Participation in AI Governance”, presentado en Ginebra como insumo para el Diálogo.
El documento parte de un escenario regulatorio fragmentado y sostiene que interoperar no es uniformar: se trata de construir puentes para que reglas, instituciones y sistemas diferentes cooperen sobre salvaguardas comunes. Plantea además que los mínimos globales deben funcionar como pisos y no como techos, protegiendo derechos y seguridad sin impedir que cada país adopte estándares más ambiciosos. La participación equitativa en la definición de esas reglas es parte central de esa arquitectura.
El desafío no es solamente gobernar una tecnología que cambia rápido, sino asegurar que quienes hoy tienen menos poder puedan participar en la definición de sus reglas, aprovechar sus oportunidades y exigir respuestas frente a sus daños.
Para VEGA, este enfoque plantea un desafío central: que las mujeres y los países del Sur Global no sean únicamente destinatarios de reglas definidas por otros, sino que participen activamente en su construcción. Esta perspectiva dialoga directamente con la iniciativa de VEGA sobre IA en campañas electorales, que avanza en articulaciones con Brazil Office Alliance, CEPAL, OEA y Better Politics.
La iniciativa busca desarrollar una herramienta de libre acceso y una propuesta formativa para que candidatas, funcionarias y sus equipos puedan usar la IA para amplificar mensajes y reducir brechas de recursos y, al mismo tiempo, anticipar y responder a la desinformación, los contenidos sintéticos maliciosos, la violencia y los ataques digitales.
El piloto estará orientado inicialmente a las elecciones argentinas de 2027 y recogerá aprendizajes regionales, con un doble horizonte: contar con un protocolo de respuesta, una guía de uso estratégico y una herramienta de verificación. Los intercambios iniciados en Ginebra abren nuevas oportunidades de cooperación e investigación sobre los impactos diferenciados de la IA en las elecciones.



