Quiénes participan de las decisiones, con qué recursos y bajo qué reglas son preguntas centrales para comprender el vínculo entre democracia, igualdad y desarrollo. Esa relación atraviesa Democracia, desarrollo e igualdad en América Latina y el Caribe, la nueva publicación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaborada por Mariana Caminotti -integrante de VEGA-, Guillermina Martin, Ivonne Urriola Pérez y Andrea Voria. “La paridad no es solo una cuestión de representación: requiere capacidad real para tomar decisiones y transformar las
agendas”, sostiene Caminotti como punto de partida.
El informe reconoce un avance histórico: las mujeres pasaron de ocupar el 11% de los escaños legislativos de la región en 1990 al 36,4% en 2026. Sin embargo, identifica tres tensiones persistentes: la distancia entre el reconocimiento legal de la paridad y la representación efectiva; los obstáculos que limitan el ejercicio del poder; y la brecha entre los avances institucionales y sus resultados en desarrollo humano.
Las cuotas y las leyes de paridad han sido decisivas, pero sus efectos dependen del diseño de las reglas y de su cumplimiento. Además, destaca, el acceso a un cargo no garantiza iguales posibilidades de influencia. El financiamiento desigual, las responsabilidades de cuidado y la violencia política, también digital, condicionan las trayectorias de las mujeres. Así, el debilitamiento de las instituciones que promueven la igualdad y las reacciones contra sus derechos amenazan los logros alcanzados y erosionan las condiciones de una democracia inclusiva.
La publicación encuentra una asociación positiva entre el aumento de la representación parlamentaria femenina y el desarrollo humano, aunque advierte que esa relación no es automática. Los avances políticos necesitan acompañarse de transformaciones económicas, sociales y fiscales para traducirse en mejores condiciones de vida.
Para Caminotti, la igualdad no puede quedar confinada a una agenda sectorial. “Está en juego la capacidad de nuestras democracias para responder a las necesidades de la sociedad y construir un desarrollo más inclusivo”, sostiene.

Poder, recursos y oportunidades

El informe del PNUD da sustento a una agenda que conecta poder democrático, desarrollo productivo y transformación tecnológica para intervenir sobre las reglas, los recursos y las oportunidades. La organización de los cuidados determina quiénes disponen de tiempo y oportunidades para trabajar, participar y asumir responsabilidades públicas. El informe los reconoce como una infraestructura social y económica fundamental, y propone sistemas financiados y adaptados a los territorios. La perspectiva refuerza la apuesta de VEGA por articular mujeres en roles de decisión de distintos sectores y transformar sus conocimientos y experiencias en incidencia colectiva.