Las reglas pueden reconocer iguales derechos para competir. Pero ¿todas las personas llegan a una elección con las mismas posibilidades de construir una candidatura viable?

Un techo de billetes. El financiamiento de la política y las carreras de las mujeres aborda esa pregunta a partir de una dimensión menos visible de la competencia democrática: el acceso a los recursos que permiten hacer política, construir reconocimiento, organizar equipos y sostener una trayectoria.

VEGA recupera esta investigación como parte de su agenda de evidencia aplicada. El estudio fue realizado durante 2024 por Carolina Tchintian, Julia Pomares y Anabella Molina, con asesoramiento académico de Paola Bergallo. Combinó la revisión de evidencia académica, entrevistas en profundidad, el análisis de 214 balances de 43 partidos nacionales para evaluar la efectividad de la ley de financiamiento de campañas en lo relativo a capacitación de mujeres, información sobre las percepciones de legisladores y legisladoras y más de 100 experiencias internacionales de financiamiento con perspectiva de género.

La distancia entre las reglas y la competencia real

Uno de los principales hallazgos es que el problema no puede reducirse a cuánto dinero recibe una candidata. El financiamiento interactúa con otras condiciones que construyen —o limitan— la viabilidad política: acceso a redes, visibilidad, vínculos con donantes, presencia en espacios de decisión, disponibilidad de tiempo y responsabilidades de cuidado. La investigación muestra que las mujeres suelen tener que invertir más tiempo y esfuerzo para alcanzar niveles semejantes de financiamiento y que la informalidad y opacidad de ciertos circuitos pueden constituir una barrera adicional.

La brecha de género permite así mirar un problema institucional más amplio: la distancia entre las reglas formales del financiamiento político y las condiciones efectivas en las que se construye una carrera política. El propio estudio encuentra dificultades para conocer con precisión cómo circulan algunos recursos y para evaluar el impacto efectivo de los fondos que la legislación destina a la promoción de las mujeres.

Esta preocupación no es exclusiva de Argentina. Los estudios de International IDEA muestran cómo el financiamiento interactúa con otros obstáculos que condicionan el acceso de las mujeres al poder político; ONU Mujeres identifica el menor acceso a recursos y redes financieras entre las barreras para competir en igualdad de condiciones; y la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA) incorporó el acceso igualitario al financiamiento electoral como una de sus líneas prioritarias sobre derechos políticos de las mujeres.

Los recursos son más que dinero

La comparación internacional aporta otro aprendizaje: mejorar las condiciones de competencia puede involucrar financiamiento, pero también asistencia técnica, redes, apoyo para cuidados, formación, comunicación y otras herramientas que permitan remover obstáculos concretos. El estudio relevó respuestas impulsadas tanto por Estados como por organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos, con diseños y resultados diferentes según cada contexto.

Esa mirada resulta especialmente relevante frente a campañas cada vez más atravesadas por la inteligencia artificial. Entre las alternativas planteadas aparece la necesidad de fortalecer la visibilidad de las mujeres, aprovechar estratégicamente las herramientas tecnológicas y reducir riesgos vinculados con la violencia política y la desinformación.

Hoy, alIAda, una de las iniciativas de VEGA Lab, profundiza esa dimensión desde los desafíos que plantea la inteligencia artificial para mujeres líderes y candidatas.

Para VEGA, la pregunta que deja abierta Un techo de billetes trasciende el financiamiento: qué condiciones necesita una democracia para que el acceso al poder dependa menos de redes y recursos previamente acumulados y más de una competencia abierta, plural y transparente. Entender esas condiciones es el primer paso para poder transformarlas.